María Cicuéndez Luna

Periodista especializada en Crecimiento Personal

TOLERA TU IMPACIENCIA

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En la era de lo inmediato, cuesta un mundo dejar espacio para que los acontecimientos se produzcan. Vendría a ser como conscientemente permitir un estado de gestación de aquello que anhelamos.

Mal y que nos pese, no siempre podemos provocar que los acontecimientos sucedan cuando nosotros queramos. Por ejemplo, por un orden natural de las cosas, no suele nevar en verano, hay que esperar al invierno…

Esperar no es un verbo que nos encante y mucho menos desde que conseguimos “me gusta” a golpe de click. Hay que tener en cuenta que las nuevas generaciones no han conocido otra realidad que no sea la de “lo quiero y lo consigo”, virtualmente hablando, lo que ha provocado una epidemia de insatisfechos intolerantes a la espera.

¿Cómo aprender a tolerar esta frustración?… ¿Cómo recibir esta emoción?… ¿Cómo manejar la irritabilidad y ansiedad que la acompañan?… No hace mucho tiempo atrás, la solución hubiera sido “ajo y agua”, es decir, aguantarse y tirar millas. Desde niños se aprendía que la frustración podía ser una palanca de cambio y de empuje para conseguir aquello que se resistiera en el camino.

En la era del hedonismo, toca aprender a cambiar nuestro diálogo interno, toca aprender a desarrollar soluciones creativas para superar nuestras pataletas por no conseguir lo que queremos, cuando queremos.

Una herramienta para llevar mejor la espera podría consistir en hacer todo lo posible por conseguir nuestro objetivo, y luego “dejarlo en manos de la vida”. Este concepto de desapego con tintes budistas implica una liberación emocional si realmente se consigue, pero ¿Cómo se hace?

Una manera de conseguirlo sería haciendo un ejercicio de visualización de nuestro proyecto en todas sus fases de creación dándole un margen de gestación en el tiempo. En función de la imaginación de cada cual se podría acompañar de un dibujo, de un relato, de una proyección mental, de un paseo por el bosque etc., Vendría a ser como imaginar una semilla que se planta, se riega, se cuida de malas hierbas y se abona durante el tiempo que fuera necesario. Con la intención de no obsesionarse con resultados, mientras nuestro sueño estrella ve la luz, podríamos diversificar nuestra energía en otras ilusiones, y así poner alegría en todo.

Nuestros antepasados desarrollaron la resiliencia o resistencia a los reveses de la vida que les fortalecieron como personas. Es el momento de tomar su testigo para aceptar con sensatez los tiempos de espera que marca la vida.

María Cicuéndez

Author: María Cicuéndez Luna

mariacicuendezluna@gmail.com

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