María Cicuéndez Luna

Periodista especializada en Crecimiento Personal

LA BENDICIÓN DE LA DIOSA ABUNDANTIA

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“Poderoso Caballero es don Dinero”, como dijo don Francisco de Quevedo en su letrilla satírica: “Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado, pues de puro enamorado de continuo anda amarillo, que pues doblón o sencillo hace todo cuanto quiero. Poderoso Caballero es don Dinero”.

El dinero entra y sale de nuestras vidas, sin que muchas veces cuestionemos temas como nuestra relación con él, con el dar y recibir, con la posesión y cómo nuestra concepción del “tener” está directamente relacionado con recibir los bienes de la diosa de la abundancia. En la mitología romana, griega, escandinava e hindú, las diosas Abundantia, Démeter, Fulla y Lakshmi solo derraman los dones de su cornucopia en aquellos que las invocan sabiéndose merecedores de la prosperidad que garantiza.

Joan Garriga Bacardi, psicólogo Humanista y terapeuta Gestalt, nos acompaña en el proceso de aprendizaje de nuestra relación con el dinero mediante formación especializada y libros como, ¿Dónde están las monedas? Claves del vínculo logrado entre hijos y padres, en el que aborda el proceso de asumir nuestro origen y nuestro legado familiar como camino hacia encontrar nuestro lugar en el mundo.

Y es que, de niños, aprendemos de nuestros padres y familiares el concepto del dinero y nuestra relación con el mismo, si lo tachamos de vil metal, tenemos una relación equilibrada con lo que representa o nos convierte en un híbrido entre el Rey Midas y el Tío Gilito. Cierto es que la sociedad consumista, nos induce a creer que tanto tienes, tanto vales y eso puede corromper a los más vulnerables que venden su alma al diablo por un espejismo. Bueno es recordar, que, aunque los bienes materiales son necesarios en la vida, nacemos sin nada y morimos sin nada. ¿Merece la pena tanto apego a lo material?

Interesante, cuestionarse si somos de los que damos o de los que recibimos. Habitualmente los que dan no se permiten recibir. Normalmente el acto de dar no es íntegramente generoso, ya que detrás de esta acción está la búsqueda de aceptación o de reconocimiento. Si solo se recibe, no se comprende la alegría de compartir, por tanto, hay que encontrar un equilibrio entre ambas posturas.

En cuanto a “poseer” es un verbo que puede aportar sensación de seguridad o de poder a algunos y de angustia a otros, porque ¿Qué hay detrás de poseer?… ¿Cómo han llegado esas posesiones a nosotros?… ¿De quién es el esfuerzo que hay detrás de esos bienes? Gestionar el tener es otra tarea pendiente que se nos puede atragantar en el camino. ¿Nos queremos y nos quieren por lo que somos o por lo que tenemos?

San Agustín nos ilumina en cuanto al regalo de la posesión, la relación con el dinero, y el concepto de dar y de recibir La felicidad consiste en tomar con alegría lo que la vida nos da y en soltar con la misma alegría lo que la vida nos quita”. El resto son todo interrogantes particulares e intransferibles, directamente vinculados y enraizados al árbol genealógico de cada persona. Los ancestros recuerdan que la diosa Abundantia solo será favorable a quiénes crean ser merecedores de los dones de su cornucopia, y esto conlleva un recorrido hacia ella.

María Cicuéndez

 

 

 

 

 

 

Author: María Cicuéndez Luna

mariacicuendezluna@gmail.com

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