María Cicuéndez Luna

Periodista especializada en Crecimiento Personal

¿DEMASIADO JOVEN O DEMASIADO MAYOR PARA TRABAJAR?

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COOPERACIÓN VERSUS COMPETENCIA

¿Alguna vez te han hecho sentir que eres demasiado joven o muy mayor para desempeñar un trabajo? ¿Has tenido que sufrir a algun@ jef@ que rivalizaba contigo por juventud, belleza y currículum? O por el contrario, ¿Has trabajado con algún@ becari@ trepa que quiere “llegar rápido por el camino corto” con estrategias maquiavélicas propias del programa televisivo “Gran Hermano” o incluso “Mujeres y Hombres y Viceversa”?…

Y es que para encontrar, mantener o renovar puestos de trabajo, no solo hay que tener un buen currículum, sino más moral que el “Alcoyano”, excelentes contactos, pocos escrúpulos (si te toca aplicar “la ley del más fuerte”), asesor de imagen (o personal shopper), tarifa plana en la peluquería y centro de estética (que ahora también se depilan los metrosexuales) y por exigencias del guión, ¡hay que matarse en el gimnasio!

Esta descripción que parece un tanto exagerada llena las consultas de terapeutas personales, psicólogos, físioterapeutas, psiquiatras, farmacias y centros de tratamiento de trastornos alimenticios. Por tanto, bien merece una reflexión y una toma de conciencia.

La sociedad está cambiando y nos guste o no, nosotros con ella. Quién se resista se verá arrasado… un ejemplo simple de esta realidad fue la aplicación, sin anestesia, de la Televisión Digital Terrestre, o se adaptaba el televisor o se apagaba… ¡Pues así también a nivel laboral o se adapta uno o al paro indefinido!…

En el campo de juego profesional, actualmente se encuentran jugadores con edades, valores y referencias muy diferentes. Toca por tanto hacer el esfuerzo de sintonizarse para aunar fuerzas en busca de resultados favorables para todos. El mayor inconveniente a afrontar es la falta de respeto y de compañerismo. Lamentablemente, muchas veces, a nivel profesional no puede aplicarse “hablando se entiende la gente”, porque falta la intención de cooperar en busca de un objetivo laboral común y sobra la rivalidad, la envidia y las malas intenciones.

¿De dónde viene esta pérdida de valores? Si el hombre medieval tenía claro que su objetivo era salvar su honor por encima de la deshonra, ahora es el ¡Sálvense quién pueda y déjate de gaitas, que hay que pagar el piso, el coche, las vacaciones, el paddle, la chica (quién la tenga) y las 1001 actividades extraescolares de los niños, entre otros muchos gastos! (por poner un ejemplo)…

En nuestro desarrollo industrial, hemos evolucionado, supuestamente… dando la espalda a roles y valores que nuestra cultura ha venido convencionalmente asignando tanto a la mujer como al hombre y que ya no son válidos.

Los padres han dejado de enseñar un oficio a los hijos, pasando muy poco tiempo con ellos para ganar un salario cada vez más difícil de conseguir. Nos encontramos sin referentes…

Por tanto, muchas veces hay equipos humanos de trabajo con edades y experiencias tan dispares que no encuentran un punto de conexión ni profesional, ni personal. Quizás los jóvenes, hijos de la Tecnología, recién venidos de Erasmus se crean que ya lo saben todo porque han viajado un poquito con su “pack interactivo”… y desmerezcan la experiencia de su jef@ o compañer@ que merecería ser escuchada.

En este punto es cuando dicha persona con más bagaje debería dejarse de juegos de poder absurdos para imponer cordura y sensatez. Sería el momento de armarse de paciencia, trabajar la autoestima y no dejarse avasallar por estupideces. A su vez, sería una oportunidad para enseñar con sabiduría un interesante mensaje que lanza el escritor norteamericano, Bly Robert en su libro Iron John: El niño no se hará adulto hasta que rompa la adicción a la armonía, y entre a participar con júbilo de las tensiones del mundo”.

Hay que mantener en mente que los adultos de hoy tienen que pasar el testigo generacional a los adultos del mañana, ha sido así durante generaciones, desde el comienzo de la presencia del hombre en la Tierra, si lo olvidamos, estaremos destruyendo el mundo de esos niños a los que tanto amamos. Quizás haya que pensar en ellos cuando nos toque enseñar al que no sabe”…

María Cicuéndez

Author: María Cicuéndez Luna

mariacicuendezluna@gmail.com

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