María Cicuéndez Luna

Periodista especializada en Crecimiento Personal

¡LAS BRUJAS NO SE QUEJAN!

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Mujer-nagual

“Pienso en las tres fases de la luna y en las tres etapas de la vida de una mujer: creciente, llena y menguante, y entonces advierto que la luna pasa por una fase final del ciclo; la luna menguante de la anciana va perdien­do definición, hasta que desaparece y se convierte en la oscura luna nueva. Esta oscuridad es el misterio que sobreviene al final de la etapa de anciana de nuestras vidas”.

La psiquiatra Jean Shinoda Bolennos acerca al arquetipo de “la mujer sabia”, a la tercera fase de la vida de una mujer que se inicia tras la menopausia. Nos revela el tercer aspecto de la antigua Triple Diosa que era la Anciana, rescatando y redefiniendo este término como “mujer madura” que desea el crecimiento psicológico y espiritual que ella representa.

Siguiendo la simbología del número tres, en el libro Las Brujas no se quejan”, la autora hace una preciosa introspección en la vida de una mujer como si se tratara de una obra de teatro en tres actos, tres indicadores biológicos: la menarquía, la menstruación y la menopausia, tres fa­ses de la diosa antigua: doncella, madre y anciana, y tres fases lunares: creciente, llena y menguante.

Al llegar al tercer acto de la vida, cada mujer tiene el maravilloso reto de abrirse a nuevas posibilidades, siempre contando con su experiencia y sabiduría como aliada. Es una nueva etapa, más reposada, en la que interpretar el significado de vivencias anteriores. “Unas puertas se cierran, pero otras se abren”.

En esta nueva fase, la mujer actual no cuenta con modelos a seguir, ya que los cambios sociales y económicos la dejan sola con su instinto para crearse una vida nueva, según sus posibilidades y personalidad. La vida tradicional como tal, era mucho más predecible, cuando las mujeres eran en su mayoría amas de casa y cuidadoras de sus familias a tiempo completo.

En la era del “culto al cuerpo, a la belleza y a la juventud”, donde se deja a un lado la sabiduría de los mayores y la necesidad de pasar por todos los ciclos de la vida para alcanzar la plenitud de la madurez, los mensajes de Jean Shinoda Bolen son un canto “al respeto de la que Sabe, del aspecto femenino que vive dentro de cada Ser”.

Clarissa Pinkola Estés definiría esta fuerza de vida como “mujer salvaje”, instinto, voz interior, en su obra “Mujeres que corren con los Lobos”.

Ambas autoras prestan su voz para que las brujas no se quejen, para que no se amarguen, ni amarguen a los demás, rechazando sus cuerpos y sus limitaciones, para que se abran a su poder interior, a su experiencia, en el camino ya recorrido y que puedan tender puentes a las nuevas generaciones.

1.  “Las Brujas no se quejan”, sino que se libran de los “hu­biera o hubiese”… “Lo que fue, fue. Lo que es, en cambio, es”.

2. “Las Brujas no se quejan”, son atrevidas y confían en su propio instinto, han descu­bierto la riqueza de la soledad y disfrutan de una vida y un espacio propios, sabiendo que sólo tienen que agradarse a sí mismas.

3. “Las Brujas no se quejan”, se mimetizan con la naturaleza y con sus estaciones. Saben poner límites para cuidar de “su propio jardín”.

4. “Las Brujas no se quejan”, confían en su intuición a la hora de tomar decisiones y en los mensajes de su cuerpo ante determinadas situaciones y personas.

5. “Las Brujas no se quejan”, meditan a su manera, sin necesidad de “Gurus externos”, meditan durante las actividades cotidianas y sencillas, entendiendo la importancia del “no hacer para que su interior se exprese”… “escuchando el silencio”…

6. “Las Brujas no se quejan”, defienden como “una leona madre” los intereses de su vida.

7. “Las Brujas no se quejan”, deciden su camino con el corazón. Se preguntan: “¿Qué hemos ve­nido a aprender y quién o qué hemos venido a amar?”

8. “Las Brujas no se quejan”, dicen la verdad con compasión, ignorando compromisos sociales.

9. “Las Brujas no se quejan”, escuchan su cuerpo, se reinventan a sí mismas en función de sus necesidades y saborean la parte positiva de sus vidas.

10. “Las Brujas no se quejan”, improvisan dedicándose a sus aficiones y apoyando a la comunidad con su sabiduría. “Se lamenta por lo que muere o pierde vitalidad, pero sigue adelante”.

11. “Las Brujas no se quejan”, no imploran por el reconocimiento ajeno, aprenden a aprobarse tal y como son.  Aceptan sus arrugas y su cuerpo. Aprenden a mimarse con cariño y respeto.

12. “Las Brujas no se quejan”, sino que se ríen juntas destruyendo atisbos de amargura y transformándolo en risa.

13. “Las Brujas no se quejan”, saborean lo positivo de la vida, viviendo en el presente.

Las brujas saben que estas cualidades tardan muchas lunas en ser cultivadas, por eso antes de llegar a la luna oscura, la Diosa Antigua representada en la doncella, la madre y la anciana, se manifiesta mensualmente en las tres fases lunares: creciente, llena y menguante insuflando su aliento, su calor y su amor.

María Cicuéndez

Más información:

http://www.editorialkairos.com/catalogo/las-brujas-no-se-quejan

Mujeres que corren con los Lobos, Clarissa Pinkola Estés 

www.casadellibro.com/libro-mujeres-que-corren-con-los-lobos/9788498720778/1244070

Author: María Cicuéndez Luna

mariacicuendezluna@gmail.com

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