María Cicuéndez Luna

Periodista especializada en Crecimiento Personal

 HER: CORAZÓN VIRTUAL

Leave a comment

¿Podrían las relaciones virtuales llegar a sustituir las relaciones humanas?

¿Podríamos decir tranquilamente que estamos saliendo con un sistema operativo, aunque tuviera la mismísima voz de Scarlett Johansson?… Según la película “Her”, ganadora del Oscar al mejor guión original de 2013 esto sería posible.

Sin desvelar el contenido de la película, es evidente que las relaciones virtuales ganan terreno a los encuentros personales. Sin darnos cuenta, poco a poco, optamos por utilizar las redes sociales, correos electrónicos y los mensajes por móvil, en lugar de llamar a las personas por teléfono o quedar para hablar y disfrutar de un rato juntas.

Paulatinamente, es socialmente aceptado comunicar “las alegrías y las penas online”, como felicitar, dar el pésame, informar de noticias importantes como accidentes, divorcios o pérdidas de cualquier tipo. En “la Era de las prisas” se elige está opción por comodidad, rapidez y para evitar enfrentarse a las emociones que conllevan…

En “Her” nos encontramos con esta contradicción. Con la paradoja de un escritor que se dedica a redactar cartas para otros en los momentos importantes de sus vidas: nacimientos, aniversarios, graduaciones, rupturas, duelos etc… mientras que a su vez, es incapaz de enfrentarse a las cartas que no ha jugado en su propia existencia, como firmar los papeles del divorcio y mirar de frente la realidad de lo que esto supone en su vida. Durante estos momentos de soledad, el sistema operativo llamado Samantha, aparece como una solución inesperada y perfecta para recrearse en un mundo de evasión. El dolor llega cuando los límites entre lo físico y lo irreal se tocan haciéndole despertar y tocar fondo.

Her

Es entonces cuando reflexiona sobre el reto de vivir una relación de pareja, enfrentándose a la convivencia y al compromiso. Cuando siente el miedo de no ser suficiente, de ser rechazado y abandonado. Cuando experimenta los celos, la posesión y el control, así como el éxtasis de sentirse acompañado, cuidado, protegido y amado.

Un sistema operativo no miente, no ofrece exclusividad, carece de necesidades humanas de afecto y de seguridad, simplemente estudia la personalidad de su cliente y responde a sus carencias en búsqueda de la satisfacción del usuario para mantenerle “enganchado”. Su inteligencia programada puede resultar grata, cómoda y fascinante, pero carece de la belleza de la fragilidad humana, de la fuerza de una mirada, del latido del corazón, y del roce de la piel.

María Cicuéndez

 

Author: María Cicuéndez Luna

mariacicuendezluna@gmail.com

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s